La aceptación o repudiación de una herencia tiene efectos que se consideran desde el momento en que fallece la persona de la que se recibe la herencia. Esto significa que, independientemente de cuándo se acepte o se rechace la herencia, las consecuencias legales se aplican a partir de la fecha de la muerte del fallecido.
- La aceptación implica aceptar los bienes y derechos que se heredan.
- La repudiación significa rechazar la herencia, no aceptando los bienes ni las deudas.
- Los efectos legales de estas decisiones se retrotraen a la fecha del fallecimiento.
Este principio asegura que las decisiones sobre la herencia se vinculen directamente con el momento del fallecimiento, lo que puede tener implicaciones en la administración de los bienes y derechos heredados.
Explicación divulgativa generada por IANM con apoyo de IA a partir del texto vigente. No constituye asesoría legal ni sustituye el criterio de un abogado.