La aceptación y la repudiación son actos que se realizan en el ámbito de los contratos. Una vez que una persona acepta o repudia un contrato, esa decisión no puede ser revertida. Esto significa que, si alguien acepta un contrato, no puede cambiar de opinión y rechazarlo más tarde, y viceversa.
Sin embargo, hay excepciones a esta regla. La única forma en que se puede impugnar una aceptación o repudiación es si se demuestra que hubo dolo (engaño) o violencia en el momento de tomar esa decisión. Esto implica que, si una persona fue forzada o engañada para aceptar o rechazar un contrato, podría tener la posibilidad de cuestionar su decisión.
- La aceptación y repudiación son irrevocables.
- No se pueden impugnar salvo en casos de dolo o violencia.
Explicación divulgativa generada por IANM con apoyo de IA a partir del texto vigente. No constituye asesoría legal ni sustituye el criterio de un abogado.