Cuando uno de los cónyuges fallece, el cónyuge que queda vivo sigue teniendo el derecho de poseer y administrar el fondo social que ambos compartían. Esto significa que el cónyuge sobreviviente puede continuar gestionando los bienes y recursos que formaban parte de su patrimonio común.
Sin embargo, esta administración se realiza con la participación del representante de la sucesión del cónyuge fallecido. Esto es importante porque asegura que los intereses de la herencia se tomen en cuenta mientras no se haya realizado la división de los bienes entre los herederos.
- El cónyuge sobreviviente mantiene la administración del fondo social.
- El representante de la sucesión participa en esta administración.
- La partición de bienes debe realizarse posteriormente.
Explicación divulgativa generada por IANM con apoyo de IA a partir del texto vigente. No constituye asesoría legal ni sustituye el criterio de un abogado.